jueves, 15 de diciembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Día de muertos

remolino de llanto
y alegría que es ya polvo.
y gladiolas
alumbrado con velas
encima de una nana dormida
que hace poco conoció el descanso.
y tú, nana, seguro estás rezando.
y el dolor de junio.
Tus hijos ya se embriagan
y ese peso triste se asoma por sus ojos
que no lloran.
viernes, 16 de septiembre de 2011
martes, 23 de agosto de 2011
Poema de Claudia Isabel Quiñónez
Yo veo el mar
para tocar el sonido de las olas
Es el agua de tus ojos un río de cometas
Ven, ven
cae
Te he de decir:
Yo veo el mar
Alma- mar
hilando el mar
poema
Madre, ¿ves?
La niña ha vendido el pan
Ten,
en sus ojos yo veo el mar
Claudia Isabel Quiñónez
8 de Agosto del 2011
Culiacán, Sinaloa
viernes, 12 de agosto de 2011
"Te amo ahí contra el muro destruido"
Te amo ahí contra el muro destruido
contra la ciudad y contra el sol y contra el viento
contra lo otro que yo amo y se ha quedado
como un guerrero entrampado en los recuerdos
Te amo contra tus ojos que se apagan
y sufren adentro esta superficie vana
y sospechan venganzas
y muertes por desolación o por fastidio
Te amo más allá de puertas y esquinas
de trenes que se han ido sin llevarnos
de amigos que se hundieron ascendiendo
ventanas periódicas y estrellas
Te amo contra tu alegría y tu regreso
contra el dolor que astilla tus seres más amados
contra lo que puede ser y lo que fuiste
ceremonia nocturna por lugares fantásticos
Te amo contra la noche y el verano
contra la luz y tu semejanza silenciosa
contra el mar y septiembre y los labios que te expresan
contra el humo invencible de los muertos.
Homero Aridjis
miércoles, 15 de junio de 2011
jueves, 2 de junio de 2011
Luto

Yo soñando con flores.
Y mi abuela amaneció en su lecho toda muerta.
Y me he quedado huérfana
de espíritu
con una tristeza que es
más grande que esta
vida sin ella.
Cerró sus ojos
para vencer su dolor de años
y nos dejó solos a todos,
en una tierra
que terminó de morir con ella.
Mi nana se ha ido
y yo me quedé aquí
con el eco de su última bendición
que fue más fuerte que
todas mis victorias.
Está toda muerta,
dormida, sin una queja.
Y aquí todos lloran:
sus diez hijos,
sus decenas de nietos
y bisnietos.
Los dichosos tataranietos
ni sabrán enterarse.
Aún la tibieza no abandona
su cuerpo diminuto y frágil.
Y yo quiero ser dueña de los aires
para poder alcanzarla así,
para arrullar su sueño perpetuo
y rozar su cabello largo e inerte.
En Monteverde
ya perdieron el brillo las flores
porque hoy
amaneció muerta doña Manuela.
Selene Ortega
Los Cabos
2 de junio de 2011
10:00 am
