domingo, 28 de septiembre de 2008

Estribo


E non ho amato mai tanto la vita
Tosca

Para Fito


Oliendo la pesadez del techo
que es mi vida
procuro no pensar
en las últimas horas que te di

Y no es que tenga
en los límites de mis dedos
la balanza sangrante del fatigado adiós:
es por paz

que la línea de arrugada frente
se niega altiva a deshojar gladiolas
de la ciudad de jardín asfáltico

Apagado está el miedo del qué te he hecho
para que los días que aún no conozco
sean el estribo que hoy hace falta

En un poste echo el último suspiro
de caminar nocturno que me recuerde a ti
porque las calles ya no tendrán tu nombre

No es encono ser (NO) mío
pero el decoro del presente palpitante
así lo pide

Y así
poco a poco
irán mis pies tanteantes
como olas de un mar que ya no olfatea su muerte.


Selene Ortega
Culiacán, Sinaloa
Septiembre 27 de 2008

La importancia de un libro viejo

Termino de leer una antología publicada por la UNAM sobre el estridentismo. Este libro terminó de nacer el 12 de abril de 1983. Yo nací en el 85. Es una delicia recorrer-oler sus páginas y poder admirar un objeto inanimado al que las manos de uno le van dando vida: leer una obra que estaba antes de nuestro nacimiento. Y no me refiero a textos clásicos que todo mundo quiere reeditar, sino a tener un amarillento libro ante nuestros ojos que diga: estoy más vivo que tú. Un libro viejo es patrimonio de la humanidad de uno mismo. Así los árboles siguen viviendo.

Cuando muera
no me lleven flores
Llévenme libros viejos
para impregnarme de su aroma
en el andar de mi eternidad


Selene Ortega
Septiembre 28 de 2008
Culiacán, Sinaloa

Lectura en Tarragona

video

Arturo Sodoma leyendo "Toque de queda" de Selene Ortega* el día 7 de agosto de 2008 en Tarragona (Álvaro Obregón casi esquina con Tonalá, Col. Roma)

*En la lectura se firmó con el mote de Selene Veletti, el cual ha sido cambiado.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Indagaciones en un diario viejo

Don Herculano de la Rocha. Azote de los ladrones.
Por Francisco Ramos Esquer
Culiacán, Sinaloa, enero 23 de 1947
Publicado en “La voz de Sinaloa” el 11 de febrero de 1947


Don Herculano de la Rocha era un viejito campechano, simpático, campirano, muy honrado y muy valiente, que figuró estelarmente en la revolución desde 1910; gustaba de ayudar a quienes solicitaban sus servicios, llegando a defender a los criminales hasta ocultarlos en las quebradas y rancherías que estaban bajo su control militar; pero a los “ladrones” los fusilaba sin misericordia inmediatamente y sin apelación. Por eso, los maleantes de esa calaña le temían cervalmente.

Cuéntanse de él muchas anécdotas, pero la que conozco personalmente y que lo pinta mejor en esa faz de su vida, es la siguiente:

“Cuando don Herculano era Juez de Acordada con jurisdicción de aquí hasta Copalquín y todo el Partido del Estado de Durango, constituido en dueño de vidas y haciendas, absoluto, porque resolvía a su albedrío todos los problemas sin que cupiera ulterior recurso, en una de las pasadas por Tepuche le acusaron a don Jesús Estensor por el robo de un toro, y desde entonces, cierto o no el robo, buscó al acusado como aguja en un pajar, sin encontrarlo.

Pasaron los años y en un día, como reguero de pólvora cundió la noticia en esta población que don Herculano se encontraba gravemente enfermo, próximo a morir en su residencia de Los Algodones, ranchito de la propiedad de su hijo Mateo, situado a inmediaciones de Moloviejo, Sindicatura de Tepuche de esta Municipalidad, y en ese mismo día, el General Ángel Flores, acompañado de varios de sus amigos que también lo eran de don Herculano, se trasladó al domicilio de éste, engrosando la comitiva a su paso por Tepuche con la compañía de mi señor padre don Francisco Ramos, Abelino Ramírez, don Jesús Estensor y el autor de este relato.

Ya en la casa del tío, en donde se encontraban infinidad de personas, entre ellas don Baltazar López Portillo, uno tras otro fuimos desfilando frente al enfermo expresándole la acostumbrada frase de pena, que el paciente contestaba con agradecimiento, pero al llegar el turno de Estensor, don Herculano levantó la cabeza, lo miró fijamente y con frase entrecortada, balbuciente, dijo: ¡Ma … teo … co … ge cinco soldados y fusila a este pícaro!

Fueron en vano las gestiones para convencer al enfermo, y Mateo, que más lo conocía, para calmarlo llamó a cinco hombres, tomó del brazo a Estensor, lo colocó dentro de la gente armada, se lo sacó a un sitio cerca de la casa y la voz de mando dispararon las armas al viento, en simulacro del fusilamiento. Y, enseguida, regresó Mateo informando que había fusilado a Estensor.

Todos creíamos resuelto el problema, pero don Herculano replicó: ¡Faltó el tiro de gracia! Levántenme.

Inmediatamente salió Mateo, disparó al viento su pistola y regresó diciéndole que ya estaban cumplidas sus órdenes.
Al escuchar el informe don Herculano, se incorporó un poco, alzó sus plácidos brazos y exclamó: ¡Gracias a Dios que voy a morir contento! Enseguida falleció dibujando en sus labios una significativa sonrisa.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Rompecabezas

Cigarette:
El humo me ha convertido en frágil sombra
donde se escurre nuestro pasado

Ninfa:
Sudando al ritmo del corazón estoy siempre
Regresa por el eco deforme que dejaste en mí

Despacio:
Con tus manos recita estos versos
antes de morirme en las aguas de tu piano:
piano... piano...

Tango:
Ni Gardel es capaz
de despertar a este corazón insomne
que se encuentra vegetal
por una tête


Selene Ortega
Culiacán, 2008

lunes, 15 de septiembre de 2008

Big-bang-bang




Selene Ortega
Septiembre del 2008
Culiacán

Alicia en venta

Con el paso certero
que atraviesa el charco nocturno
como quien cruza el Central Park por la noche
y desangra la vida:

pies de Alicia en movimiento
por la ciudad-tiniebla

Culiacán candente cocaína

Del centro a la periferia ida y vuelta (viceversa)

Alicia anda
en su país de las no-maravillas

En su andar busca un trueque
para vivir la no-vida
En la ciudad de la muerte
en los brazos de un nuevo comprador
encontró un gran suspiro

escarcha blanca entre las piernas (explosión de un
cuerpo capital)

Selene Ortega
Culiacán, 2008

Selene Ortega


Naufragio



El grito que deambula en la mañana
resucita mi cuerpo en un charco
y al hablar con el lenguaje de las olas
un ruiseñor te hizo patente.

Descifrar no es el llanto que mide
al retorno que azota sus olas
en el paisaje florido de aliento-escarcha.

Desnuda la marea dibuja
la luz del viento encauzado.

A la orilla de un naufragio me encuentro
el abismal ánimo del cielo en turno.

Desnuda es la sonrisa que en su rama
incendia el rugir de un sol doliente.

Mi naufragio te dibuja desnuda
bajo las nubes del recuerdo
y el grito vago de las olas.


Arturo Sodoma
Selene Ortega
2008

Pluvial


Gran ciudad con forma de gota
que me llueves en el alma.

Tu frescura rememoro...
Cerca, me hielas por completo.

Gota con forma de gran ciudad
que en tus entrañas llevas
prosperidad y decadencia.

Frías tus calles
Fría
El hada del cemento
Fría
Me empapa siempre
con su lluvia de gente
subterránea que ducha al aire libre.

Tan húmeda siempre eres
que me haces recordar
cuando la vida era bordar la infancia
a la sombra de un naranjo.
Selene Ortega
Culiacán, 2008

Nocturna


Para Arturo Sodoma

La canción de cuna dice
que es tiempo de morir
con las hadas madrinas de Tlalpan.

A las doce,
la noche seduce
con su lluvia de luces perpetuas
y unos corales labios provocan el deseo
que la mañana borrará
con su perfume de lavanda.

Otra vez la noche
retorna con el ansia desbordante
Y huyes
Y pides
otro deseo tlalpeño.

En un rincón
tan sombrío como tu pecho
un vagabundo te señala
diciendo:
No pasarás.

Selene Ortega
Culiacán, 2008

Butoh


Soy un insulto a la palabra escrita,
pero el Hombre es un insulto al Hombre:
él mismo se aferra a destruirse.

Mi cuerpo se ha muerto: butoh.
Aniquilar-matar-morir-final.
Kazuo llora, Tatsumi llora.

Voy lentamente, apenas vivo.
Bombas-llagas para hacer llorar

Hiroshima: muerta: butoh
El hombre es la bestia más salvaje.

Las palabras danzan la muerte: butoh.
La vida ha muerto y mis lágrimas de fuego calcinan mi rostro.



Selene Ortega
Culiacán, 2008

Toque de queda


Para Jorge Luis Ceyca Hernández


El viento trae sonido de sirenas
y rezos desorbitados pecho tierra.

Miedo en los gritos de mis ojos:
impensable-incontable-invencible.

Una bala:
debajo de las piedras
en el rincón más alejado.

Culiacán huele a sangre
y los segundos la convierten en desierto: tiembla:
se llena de muertos que no conoce.

El niño con todos sus tres años
le pregunta a su madre
por qué el parque es camposanto.

El siniestro añil se ve a pesar del sol.
Tamazula escarlata
cinabrio Humaya
y agua de plomo.

Tiñes tus labios de carmín nocturno:
Violenta Culiacán roja
Ardiente Culiacán roja.
Has elegido el color
sembrando muertos desolados
en la tierra lacerada de tu cuerpo.


Selene Ortega
Mayo, 2008
Culiacán

Se nos fueron*

Senos fueron protagonistas del deseo,
senos-manzana permitida,
cumbres borbonas con sabor a canela y limón.

Revolución de claveles en el pecho de Lisboa.

Faranduleras tetas de vértigo nocturno,
senos con tacones rojos
se nos fueron alejando
después de incontables noches vomitivas
con su olor a plástico,
con el sabor amargo del vientre
infecundo de pastillas rosas.
Se nos fueron las amanecidas labores
y sólo quedaron aletargados, infinitos
y sombríos los días de ancianidad.

Selene Ortega
Culiacán 2008


*Último poema leído el pasado sábado 26 de abril en Tarragona. México DF.

Poeta que llega al mar



Para Arturo Sodoma


El poeta sabe
que a la orilla del mar
no hay espacio para hacer de él mismo un desierto.

El espacio solo no existe.

A la orilla del mar
lo acompaña la arena
como las migajas del pan
de un desayuno pasado.

Lo asiste el sol,
quemándolo como lo hacen
los dedos femeninos que
recorren su piel.

El viento ya no besa su cara,
ahora lo lame, le musita
y le hace el amor lentamente
a cada instante.

El poeta no está solo
a la orilla del mar
mientras existan piedras
que lo recuerden.


Selene Ortega
Culiacán 2008

Este día es lindo

Este día es lindo,
afuera el sol se confunde
con las hojas cayentes y callantes,
brilla el cielo y el viento sopla,
este día es lindo,
pero mi alma dice estar triste,
dice que sin tus ojos-mariposa,
todos lo días son oscuridad,
dice que sin tu sonrisa-luz,
la vida es un funeral.




Arturo Sodoma
2007